Caminaba lento y cansado. Deambulaba desorientado. Miraba a uno y otro lado ansioso, queriendo encontrarlo. Ni un resquicio ni una sombra, nada ¡nada!
Se sentó en el banco vacío y frío. Como siempre sin nada que comer , nada. Dirigió su mano al bolsillo interior de la chaqueta, ajada y parda que le acompañaba desde hacía tantos años y sacó la cartera hecha de la caja última de los últimos zapatos que había comprado. La abrió y la miro tiernamente como hacia siempre. Miraba su sonrisa y esos rizos que enmarcaban su cara. No podía ser se repetía una y otra vez. Que había hecho?
No le habían dado tiempo ni siquiera a jugar tres años seguidos. Sus manos blancas y pequeñas se iban apagando como la vela que arde y él no podía hacer nada. ¡ nada! .
Una lágrima recorría otra vez su mejilla como siempre, para ir a parar a su corazón frio y marchito. Siguió mirándola, descansada en esa cartera tantas veces acariciada, tantas veces llorada , esa foto que era lo único que le quedaba de ella, juntos con sus recuerdos.
Entornando los ojos la cerró para guardarla junto a su corazón donde llevaba tantos años . Le daba miedo que el aire pudiera estropear esa foto amarilla y cuarteada.
Retuvo un suspiro y el sonido de sus pasos le hizo sonreír . Su fiel amigo, al que llamaba “noche”, volvía . Olió sus zapatos y se acomodó a su lado.
Y así una noche más pasaron juntos las horas hasta que el día llegase y caminaran de nuevo con su cansancio a cuestas, pero siempre con su fotografía.
AmpaCar – Junio 201



Tierna... que tierna meniña. Tan tierna como tu.
ResponderEliminarMe ha encantado.
Biquiños de colores como a ti te gustan.
gracias linda, besos de esos, si.
ResponderEliminarAmparo.
Carpe diem
Muy bonita historia, con esta no me reido como con las otras, pero me ha parecido muy humana.
ResponderEliminarUn beso.
Mi querida campanilla, me alegro que te guste. Es una historia real, que yo veo cada día y cada día hace lo mismo, no quiere nada, dice que no necesita nada, y que solo quiere a su niña, que por cierto, no es la de foto, para no descubrir indentidades. Esta mañana se lo he leído y me dijo: aquí aquí está ella.
ResponderEliminarBesos de colores.
Carpe diem