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martes, 1 de junio de 2010

De alambres y latas de refrescos


De alambres y  latas de refrescos

Es cierto que  cuando se carece de casi todo, la inteligencia se aferra mucho  más  a  casi todo, que estando en un  estado de  bienestar. Se desarrolla más,  se ingenia para conseguir cualquier cachibache , y más si  nos produce el entretenimiento deseado.

            Coches  hechos de alambre,   con la chispa  suficiente para  tener  casi  de todo. Y  parece  mentira, como juegan y  se divierten con  él. Dicen que África es un continente de artistas natos,  y es verdad, Sus manos, hábiles,crean de  cualquier  cosa. Dan forma  y consiguen  arte  de un palo,  de una simple  tela, de una cuerda,  de frutos, todo  es para ellos  motivo  de  conseguir  algo más  que  una  materia  prima, sin mas.

             De esto  tienen ellos en abundancia,  de casi  todo  bueno  y  lo que  el primer mundo  puede desear a veces. Lo fundamental,   es que no saben  o no tienen medios,  para  conseguir  algo  mas  con  tanta tierra  sin producir nada,   ríos con  grandes  bolsas de  pescado, metales,  gas, y tantas cosas que en manos  de  este llamado  primer mundo  producirían  el  100%.

            Su arte no tiene límite,  cuando  se trata de conseguir algo  que es necesario, como un simple juguete. Los niños son siempre niños, y necesitan entretener el tiempo con  la  fantasía,  esa que  los hará  soñar con ese ferrari, que haga  volver la mirada a  cualquier  persona. Yo diría que  algo  más que  una mirada ,  asombro,  admiración, y verte  tan pequeña  e inútil al  lado  de una alambre con la que tú solo haces  aquello  tan fundamental  y corriente. Ellos  le  dan  entidad  nueva,  crean con ella,  con sus manos.

            Lo que tiramos  cada día  con ese gesto despectivo a la basura como puede ser una  lata de  Fanta,  cerveza o  coca-cola, ellos  recortan  figuras  simples de  niños  como las  que  tú y yo  pintábamos para entretener a nuestros hijos. Gorras  únicas  hechas de  rombos,  pentágonos, cuadrados, enlazadas entre si por  simples alambres  finos. Las puedes adquirir  al borde de la carretera, junto a  una  gasolinera o en cualquier  lado donde se encuentre  alguien  con  hambre  y necesidad.

            Bidones  partidos a la mitad que  recubren  fachadas y tejados  donde  uno se maravilla del ingenio  que se derrocha para aprovecharlo todo. Son intrínsecamente  artistas.

Mi respeto porque  consiguen  admirar  con simples cosas que nosotros  despreciamos a  veces.

AmpaCar- Mayo 2010
Carpe diem