El cielo se raja, se escarcha para dejar paso a la sangre del sol. SE reflejaba en el Tajo y se miraba en él.
Encaramados en la torreta, te hiciste presente. Te esperábamos y nos rendimos a tu evidencia. Mirabas a Portugal, tu sitio de recogida. Fuiste cayendo lentamente hasta que te dejaste perder en el horizonte. Contigo se fue la luz y te llevaste la sangre y el oro.
Estas imágenes son para ti que también te llenas de misterio y apareces y te escondes. como como el caballero de la tabla redonda. Pero también son para ti y para ti, son para todos vosotros.
Te atrapé en la cámara para verte cada vez que te necesite. Una grandeza inmensa para ser guardado en una simple fotografía pero no sé hacerlo de otra manera y de esta, solo regular
AmpaCar- Octubre 2010
Carpe dien
