Así lucia el cielo esta tarde en mis tierras extremeñas. Tanta maravilla solo podía ser de la naturaleza. Mirándolo te recordaba con tu semblante tranquilo y tus ojos cargados de misterio. Hoy te lo traigo aquí para que tú también lo veas. Abre los ojos del alma y paséate por este cielo al que tú tantas veces miraste.
Abre tus silencios y canta melodías sin fin. Pregúntate en que rincón se perdió ese beso y baja un minuto, tan solo uno para compartirlo.
AmpaCar. Octubre -2010
Carpe dien
