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viernes, 24 de septiembre de 2010

ENTRE RENGLONES- Muñecas rotas



                Huele a goma  borrada,  a lápiz y  papel  de cuadernos de dos rayas. Los pasillos  se han  llenado de  voces  y carreras indecisas. Todo empieza en septiembre   a ser diferente. Muchas  cosas  buenas suceden   en ese  espacio de  tiempo que  termina con el  estío. Se van  formando  y conformando años tras año las personalidad de  cada cual. Respetables  todas,  pero  tan  variopintas  y enrevesadas a veces que suelen  ser  casi anodinas.
                Van  creciendo con  esa película que se proyecta  en blanco y negro,  ausente de colores de tal manera que  se olvidan que entre medio pueden poner  a  veces algo de cordura y  verdad. Viven la  fantasía de un mundo  con “Alicias” pegadas a las  telenovelas  queriendo ser como ellas,  las buenas y las malas,  las estrellas y demonios  sin importarles casi nunca el camino  sencillo,  prefieren el tortuoso y escabroso. Pero  en el fondo, a pesar  de  todo,  desean  ese segundo de ternura que  desprecian  tantas  veces.
                Corazones llenos  de  cariños  rotos y espacios  vacíos  donde  duermen  como retratos añejos , caras  rotas,  muñecas  del  deseo   y estrellas  de la  película  que  se han  creado  atrapadas entre las  rejas de su   propia  cárcel .
                Años que  viven intensamente en esa juventud que empieza  con  ese época de    olor a  goma  borrada y a lápiz y crece  llena  de furia  que les  hacen vivir intensamente  con tan  pocos años forjando  un  alma  llena de  arrugas que  está deseando encontrar  ese  agua  para  ablandarlas.

                No son como quieren  que  se les  crea que son,  pero se esfuerzan  por aparentar  esa imagen que  a veces tanto daño hace. Todos somos  buenos y malos,  ángeles y  demonios por  más  que  queramos  borrar  nuestras vida,  esta  continúa  teniendo  esa  bella  y amarga sonrisa a veces marginada  y  a veces  mecida por el viento   en palmeras  levantadas al cielo y  verticales a la  tierra con raíces  retorcidas que flotan  entre colores  variopintos que se asoman a las  ventanas de cada  alma y fluyen libres de ataduras.
AmpaCar-Septiembre 2010-09-24
Carpe dien