Se siente la primavera. Casi se respira ya en el ambiente y sus colores se van posando en todo donde puede florecer, incluso en los sitios más agrestes. Es como una amalgama de belleza que el invierno ha creado con su humedad, y el despertar de esa naturaleza que explota llena de colores y olores.
Ahora todo está en esos tonos esperanzados, como resistiéndose a morir. Verdes brillantes que forran paredes con alfombras de musgo que le dan un aspecto de romanticismo y sabor añejo , aferrándose a ellas para no perder su vida.
Un año más nuestras camelias estallan a la vida despojándose de ese abrigo invernal y para vestirse con otros colores que adornen más aún su belleza. Todo cambia de vestido, y yo miro de reojo a la percha que tenemos en la entrada y veo como tus sombreros se inquietan por salir de paseo. Ya es hora. Un año dormidos tal vez es mucho tiempo para ellos.
La tierra sigue empapándose de agua y ya no puede más. Está llena de ella y se deja ir, creando regatos que irán a parar a la panza de un hermano mayor llamado río. Todo está colmado y se hacen charcos donde las nubes se reflejan y mirándolas a ellas, te he visto a ti. No te lo crees?, …………..te he visto sí y me sonreíste, vi tu cara llena de primavera
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AmpaCar- Febrero
Carpe diem
