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lunes, 14 de junio de 2010

Sabina y la magia




         Sin duda alguna, ahora mejor que  siempre. Vini, Vidi,  Vinci. Oídos atentos, ojos  expectantes y todos entregados,sin condiciones.
         Llegamos  pronto y  cenamos  tête a tête en unos de esos sitios de  company   no  se  qué,  algo de bocatas. Buenísimos, calentitos. La mesa  estaba al  lado de un  gran ventanal,  donde  yo,  llena  de  una rabia  tranquila,  miraba  como la lluvia   se posaba  en las setas  que  pasaban  por la  calle  de todos los colores y tamaños.  No podía ser.  La lluvia  tenía que parar. Mi hijo  también decía que pasaría,  que las nubes  van  y  se derriten y cuando se vacían  se paran y así fue.
         Caminando  despacio  nos dirigimos  a la Plaza de toros.  La  calle que  llevaba a ella  parecía un rosario de hormigas  con dos patas apresuradas en busca de ese  gran trozo  de  pastel  que  todos íbamos a saborear. Iba orgullosa, llevaba a mi hijo al  lado, cosa que no era habitual en este tipo de conciertos. A él le gusta otro tipo de música, pero me había invitado. Sabe que Sabina para mí no solo tiene  valor musical, sino como poeta.
         Miraba a todos lados y no dejaba de asombrarme con la  variopinta edad de los asistentes. Se veía en  las caras a matrimonios que se habían enamorado con el . Que  esperaban revivir  en el concierto esos momentos  de  sueños locos y  atrevidos. Volver a vivir  la época en que  todo era estupendo. Muchos de ellos con sus hijos que  tenían la curiosidad, igual que el mío, el saber  que  tenía este hombre para  atraer incondicionalmente.
         Lleno, ambiente, despreocupación y ganas de pasar un buen  rato. Nos  sentamos  a unos  50 metros  en una  grada lateral  , perfecto el sitio  para  yo poder hacer fotografías….. y sonó la música  y el aplauso y los gritos. Unas guitarras  acústicas geniales  iban a darle entrada. Y aparecío  con su  eterno bombín, su pantalón rojo y camiseta negra, y chaqueta  , para cambiarlo mas adelante por su frac.
         Se metió las almas en su alma. Este canalla urbano que cuenta cantando. “Vinagre y rosas” su gira. Recién llegado del continente hermano donde ha podido  seguir a uno  de sus ídolos y del que se enorgullece de ser amigo, José Tomás, dos artistas sin duda, cada uno en los suyo.
         Parece ser que todo concierto conlleva tal alegría por parte de la  gente joven que  los vasos de cerveza grandes o enormes diría  yo, corrían de  boca en boca incansablemente produciendo algunas incomodidades a los demás  que  buscaban oír,  soñar, esos pequeños  momentos de silencio  donde se pudiera  oírse  al maestro, y solo  a él. Pero una vez más tendremos que ser tolerantes incluso  si te tiran un vaso de cerveza.
         Grande Sabina, que  te mantienes en el tiempo como un coloso, imbatible y eterno. Todos  tarareabamos  tus canciones. Y es que la  gente, nosotros, personas  casi siempre,  tenemos la  necesidad de seguir soñando y hacer nuestras  tus palabras. Vas ganado adeptos,  no me cabe duda, mi hijo, me dio la clave: “este tío, sabe lo que dice porque  lo ha vivido y lo vive”, yo le contesté: es un canalla convencido  que  lleva  500 noches haciendo  princesas y pisando  cristales de Bohemia.
         Darte las gracias  es poco,  disfruté,  te miraba  a través de mi objetivo y tan solo  te encontré un jirón más en tu cara, pero  creo que tu corazón se ha planchado  de nuevo. Ha sido la  tercera vez que te  he visto y ha sido la mejor, como el vino de Oporto te creces  en la  bodega de la  vida para servirte en cada concierto con el aroma y sabor del que  estas convencido que  es el mejor, y tú lo eres.

Y a ti, paciente y amigo hijo,  que  me dijiste…  “yo tampoco  quiero comerme  dos manzanas a la semana”…………darte  ese beso  que te todos los  días    toca tu cara.

AmpaCar- Junio 2010
Carpe diem