Sin duda alguna, ahora mejor que siempre. Vini, Vidi, Vinci. Oídos atentos, ojos expectantes y todos entregados,sin condiciones.
Llegamos pronto y cenamos tête a tête en unos de esos sitios de company no se qué, algo de bocatas. Buenísimos, calentitos. La mesa estaba al lado de un gran ventanal, donde yo, llena de una rabia tranquila, miraba como la lluvia se posaba en las setas que pasaban por la calle de todos los colores y tamaños. No podía ser. La lluvia tenía que parar. Mi hijo también decía que pasaría, que las nubes van y se derriten y cuando se vacían se paran y así fue.
Caminando despacio nos dirigimos a la Plaza de toros. La calle que llevaba a ella parecía un rosario de hormigas con dos patas apresuradas en busca de ese gran trozo de pastel que todos íbamos a saborear. Iba orgullosa, llevaba a mi hijo al lado, cosa que no era habitual en este tipo de conciertos. A él le gusta otro tipo de música, pero me había invitado. Sabe que Sabina para mí no solo tiene valor musical, sino como poeta.
Miraba a todos lados y no dejaba de asombrarme con la variopinta edad de los asistentes. Se veía en las caras a matrimonios que se habían enamorado con el . Que esperaban revivir en el concierto esos momentos de sueños locos y atrevidos. Volver a vivir la época en que todo era estupendo. Muchos de ellos con sus hijos que tenían la curiosidad, igual que el mío, el saber que tenía este hombre para atraer incondicionalmente.
Lleno, ambiente, despreocupación y ganas de pasar un buen rato. Nos sentamos a unos 50 metros en una grada lateral , perfecto el sitio para yo poder hacer fotografías….. y sonó la música y el aplauso y los gritos. Unas guitarras acústicas geniales iban a darle entrada. Y aparecío con su eterno bombín, su pantalón rojo y camiseta negra, y chaqueta , para cambiarlo mas adelante por su frac.
Se metió las almas en su alma. Este canalla urbano que cuenta cantando. “Vinagre y rosas” su gira. Recién llegado del continente hermano donde ha podido seguir a uno de sus ídolos y del que se enorgullece de ser amigo, José Tomás, dos artistas sin duda, cada uno en los suyo.
Parece ser que todo concierto conlleva tal alegría por parte de la gente joven que los vasos de cerveza grandes o enormes diría yo, corrían de boca en boca incansablemente produciendo algunas incomodidades a los demás que buscaban oír, soñar, esos pequeños momentos de silencio donde se pudiera oírse al maestro, y solo a él. Pero una vez más tendremos que ser tolerantes incluso si te tiran un vaso de cerveza.
Grande Sabina, que te mantienes en el tiempo como un coloso, imbatible y eterno. Todos tarareabamos tus canciones. Y es que la gente, nosotros, personas casi siempre, tenemos la necesidad de seguir soñando y hacer nuestras tus palabras. Vas ganado adeptos, no me cabe duda, mi hijo, me dio la clave: “este tío, sabe lo que dice porque lo ha vivido y lo vive”, yo le contesté: es un canalla convencido que lleva 500 noches haciendo princesas y pisando cristales de Bohemia.
Darte las gracias es poco, disfruté, te miraba a través de mi objetivo y tan solo te encontré un jirón más en tu cara, pero creo que tu corazón se ha planchado de nuevo. Ha sido la tercera vez que te he visto y ha sido la mejor, como el vino de Oporto te creces en la bodega de la vida para servirte en cada concierto con el aroma y sabor del que estas convencido que es el mejor, y tú lo eres.
Y a ti, paciente y amigo hijo, que me dijiste… “yo tampoco quiero comerme dos manzanas a la semana”…………darte ese beso que te todos los días toca tu cara.
AmpaCar- Junio 2010
Carpe diem

