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jueves, 23 de septiembre de 2010

Los niños de la guerra


Los niños de la guerra.

Las guerras siempre llegan para desesperanza de todos. A veces casi nadie sabe las causas ni motivos que  las desencadenan.
      Están sometidas a la  decisión de unos cuantos poderosos que nunca sufren las consecuencias de ella. Nosotros nos convertimos en sufridores, sumisos  y pacientes, sorteando calamidades, necesidades y  penurias. Pero los  adultos siempre tenemos unos mecanismos para evitar que nos  dejen las marcas justas y solo  las necesarias.
      No ocurre así con los niños, los  “los niños de la  guerra”,  de todas sin excepción. Los niños  de la  guerra que se encuentran  en sus  vidas  con miedo, sorpresas, llantos,  zumbidos, carreras  hacia  ninguna  parte para guardarse y aguardar los momentos de  calma en  esta vorágine  en la que se han visto metidos. Niños que  se sienten  aterrados sin entender de lo está pasando  tan solo  ven tristeza.
      Pero en el fondo son niños y necesitan ejercer esa infancia a pesar de todos los pesares. Siempre encuentran ese momento en  el torbellino de vida que causan esas guerras para dar  unas carreras  y patadas a una  pelota  tal vez hecha de trapos,  pero  que llenan  esa infancia anodina. Expresan esos omentos  sentidos, una hoja de papel  cualquiera  se ve llena   de figuras que sus manitas pintan  igualmente  donde  con la audacia y la inteligencia que  dan los con gran acierto lo que sienten, lo que  viven.
      Esos dibujos  se encuentran la mayoría de ellos  en la Universidad de California en San Diego, donde forman parte de la colección Suthworth en la sección de la Mandeville Special Collections .
Otros fueron donados al Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Columbia por  Martin Vogel. Murió el 20 de mayo de 1938 a los 59 años. En su testamento, fechado el 16 de marzo de 1938, deja varias cosas a la Universidad de Columbia. Estos dibujos , la mayoría fueron exhibidos en la tienda Lord and Taylor’s de Nueva York, en febrero de 1938.
      Todos plasman esa inquietud  del mundo infantil y mirarlos quiero creer que a todos nos produce impotencia porque en el  fondo sabemos  que si nos llega una guerra, nos veremos impotentes  para detenerlas y evitar que nuestros niños pasen por esos momentos.
AmpaCar- septiembre 2010-09-21
Carpe diem