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domingo, 30 de mayo de 2010

Marvao, ciudad medieval




Justo en la misma raya luso-extremeña, a tan sólo unos 20 Km de Valencia de Alcántara existe un precioso pueblo medieval, enclavado en cima de un peñasco muy alto y todo él amurallado..
Marvão es una villa portuguesa del Distrito de Portalegre, región del Alentejo con cerca de 600 habitantes.
Marvão debe su nombre a Ibn Marwan al-Yil'liqui «El Gallego» (muerto sobre 889), líder de un movimento sufista del Al-Ándalus, que se alzó en armas contra los emires de Córdoba y creó el reino de Badajoz hasta la instauración del Califato de Córdoba en 931. Ibn Marwan tenía refugio en el actual Castillo de Marvão.

La historia detenida en este pequeño enclave de águilas cercano a la frontera nos sitúa ante dos realidades contrapuestas, mucho pasado y muy poco presente, unidos por un mismo cordón umbilical, el transcurso inexorable del tiempo, que nos ha dejado, eso sí, un patrimonio arquitectónico incomparable, unido a un entorno paisajístico que se adentra hasta lo más profundo de Portugal y de España.

Marvao domina, desde lo alto de esa imponente masa rocosa que lo sustenta, unas panorámicas que nos llevan a la conclusión de su afán de supervivencia: Marvao es una ciudad amurallada, rodeada de fortísimas defensas, de las que sus habitantes se dotaron para soportar asedios e invasiones.

Pero Marvao era también un puesto fronterizo y desde su torre vigía controlaba movimientos y se ponía en guardia ante el enemigo eterno procedente de Castilla.
Así se resume la historia de este pequeño enclave, fundado en el siglo IX el muladí ambicioso, Ibn Marwan, quien le prestó su nombre para gloria e inmortalidad de ambos y cuyos primeros pasos de vida estuvieron muy unidos a los de la cercana Badajoz.

La ciudadela, se ajusta a lo abrupto del terreno, para reforzar con la roca la defensa levantada en su entorno, que se remata en un imponente castillo que acoge dos recintos conectados entre sí, defensa inexpugnable por la altitud de sus muros

Sus ciento ochenta y cinco habitantes actuales no pueden recomponer como nadie puede hacerlo una historia que ya pasó . En Marvao donde solo hubo acuartelamientos militares y refugiados de la justicia, que se beneficiaban de los privilegios que los reyes daban a quienes querían irse a vivir a tan inhóspito lugar, donde hasta el agua faltaba.

Visitar Marvao es un gozo para los sentidos, donde la historia detenida inspira y da rienda suelta a la imaginación, al tiempo que te enseña lo que tiene y que en su vida anterior tuvo, ahora solo quedan las huellas.

Marvao ya solo existe para esperar al visitante 

AmpaCar-Abril-2010

Carpe diem