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viernes, 8 de octubre de 2010

Patas para que os quiero


            Es cierto que cuando la  barca rema  hacia  arriba todos también queremos montarnos  en ella  mientras  aguante el  envite de  las aguas,   pero  en cuanto  el  agua  puede  hacerse dueño  de ella con peligro  de  naufragio,  no  todos los ocupantes  quieren salvarla ,  sino  que pierden el  culo por  alejarse cuanto  más mejor,  no  sea que  con ella,  también  naufraguen. Dejan  al capitán  tirado  a merced  de los posibles cocodrilos que  puedan  encontrarse  en el  rio,  o pirañas que  acaben  con  la  carne  fresca que anteriormente  ha sido protegida.  Pero  ya no  les  sirve. Ha llegado  la  hora de fagocitarse, de empezar  a coger nuevas posiciones  para mantenerse  a pesar de  todos los pesares  en la poltrona  de su  sillón autonómico.
           Estos son los políticos  y la política. Es   evidente que Zapatero  esta   y ha caído  en desgracia. Se cierra  un ciclo, se   finiquita  antes  de  que ocurra. Esto  no  es lo que  me  admira. Los hechos  son sucesiones  unos de otros,  y nada  es eterno. Todo se gasta y se manosea,  cae y  deja  paso  a  cosas  nuevas.
            Lo que  me  admira  ( sin admirarme),  es que  son sus propios  socios,  los que han  empezado a  fagocitarlo. Buen símil  el Presidente de mi autonomía Guillermo Fernandez  Vara: todos  formamos  parte de una cuadrilla, y   todos somos culpables  juntos  con el  “maestro”  de  sus  tardes  buenas  pero también de sus tardes malas. Co la  boca  chica  o con la  boca grande o simplemente  estrategia futura.?
            Ya no  me  creo nada. Esa es la pena, que  los ciudadanos  ya  no nos  creemos el  discurso  baboso  de nuestros políticos. Nosotros  somos  los  paganinis  en el  fondo    de todo  este  circo. Y no  porque nosotros lo hayamos  deseado, sino  porque una  vez  depositado el  voto  lo manejan a  su antojo y capricho  sin tener en cuenta   nada   para lo que  fue depositando  olvidándose  como decía Maria  Ostiz,  que un  pueblo  no es una maleta que  se deja  olvidada  en el primer anden para que  se le  puedan  dar patadas.
            Yo  no solo  limitaría  las legislaturas de los presidentes a  dos,  sino que además,  cambiaria  cada año  de políticos (una locura,  imagino que  sí),   pero  total  para  lo que sirven, al menos  dejarían  de  enriquecerse  siempre o  casi  siempre los  mismos  durante años y años.

AmpaCar- Octubre 2010-10-08
Carpe  diem