Al final de mi calle
Al final de mi calle
está tu casa.
Al final de mi calle
está tu risa y tu
mirada.
Pegada al muro de
tu patio, oigo tus
risas.
Algún día traspasaré
ese muro con un suspiro
para poder ver tu
cara.
Cuando llegue ese día
tu casa, será
mi casa.
Ni aire, ni frío, ni sol,
no arrancarán mis pies
del muro de tu casa.
Allí te viviré, te soñaré
allí te amaré para
mis adentros.
Allí, inmóvil y callada
pasaré mi tiempo,
pero ni tú ni nadie
podrá separarme , porque
Mi voluntad es:
pegarme al muro de tu casa.
AmpaCar.-Junio-2010
Carpe diem

