
Os abrís como huecos en la pared para dejar de traspasar tantas cosas- Miradas, deseos, angustias, luz, aire, frío y lluvia. Sois testigos de la vida que ocurre en esas estancias por vosotras iluminadas.
Detrás de los cristales hay veces que se disimulan miradas inquietantes. Se asoman casi a hurtadillas para ver sin ser vistas. Que esperan? Qué ven? Tal vez una silueta que se acerque cada vez más.
Las ventanas en las casas y hogares no son huecos vacíos, no, son como las bocas que dejan salir el grito, el aliento, y el susurro .
Cuantas cartas leídas detrás de ellas y cuantas lágrimas esperando consuelo. Cuantas manos diciendo adiós y cuantas cerradas y apretadas para no dejar escapar ese último beso.
Ventanas siempre maravillosas que dejan entrar y salir la vida que se respira y alumbra en las estancias de nuestro hogar , y de todos aquellos sitios donde un latido existe y donde un sencillo y elegante pájaro se posa a otear el horizonte que sólo él puede tocar.
AmpaCar –Junio 2010-06-22
Carpe diem
