Ajustemos nuestros relojes. Ya conocemos la cara del 2011. Empezamos a sentir como casi siempre entra bulliciosamente en escena entre besos y abrazos, sonrisas y palabras y ritmo y copas y guiños y mil cosas más. Hemos cerrado la puerta del anterior y casi que ya hemos olvidado lo que nos tocó vivir. Recordaremos solo lo bueno sin querer hacer nuestro lo malo.
Tenemos capacidad momentánea para superar casi todo, aunque las marcas se queden latentes en nuestra piel. Qué importan si ya pasaron? Nos toca ir haciendo etapas de este 2011. Etapas desconocidas, inimaginables. Poco a poco conoceremos sus caras. Menos mal. Por eso la ilusión de un nuevo año se apodera de nosotros. Lo único que sabemos del 2011 es: que es tiempo. Que sigue siendo un misterio y que nada podemos hacer para pararlo, detenerlo, cambiarlo. Nadie lo vivirá igual. Cada cual lo conformará a su manera y modo, pero nunca a la medida que cada uno quisiera. A la espera estamos de lo que nos quiera regalar.
Pero ajustemos nuestros relojes para al menos saber que caminamos un día tras otro. Habrá que ponerse las botas de goma para caminar entre sus lodos que algunas veces intentarán atraparnos y otras veces pongámonos las zapatillas de ballet para pasar de puntillas y sin hacer ruido sobre el escenario de la vida.
Tener confianza pero vigilando los otros “tiempos ajenos” que tenemos alrededor y enfrente. Procurar que nuestra mochila no se rompa y se vayan dejando por ahí minutos desperdiciados.
Saber que hay blanco y negro, bueno y menos bueno, dulce y agrio pero todo esto es lo que completará la etapa de este nuevo año 2011 para que podamos descubrir siempre que el “tiempo” es lo que es
AmpaCar- Enero-2011
Carpe diem