“Entre el nácar y el marfil, caminan mis sueños todos”
Pasión de selva. Tocarlo, es sentir el poder que tiene y se le otorga. Recorre las rutas por donde un día me sentí atrapada nada más pisar su tierra. Era de noche y su frío me traspasó con ese calor que aún tengo y me hace vibrar.
En el silencio de la noche, sus pisadas armónicas siempre, discurren lentamente si nada las sobresalta. Son los reyes de su selva y saben que nadie les disputará su sitio. Lucen sus defensas y ni se imaginan que cuanto más grandes más peligro deben temer. Son envidiadas por artistas desde que el hombre descubrió su belleza. Han sido y son transformados en objetos de lujo y capricho. El marfil ese tacto frio y exquisito que me lleva a soñar con esas sabanas para admirarlo allí, como dueños y señores.
Binomio perfecto el nácar y el marfil. Casi de idéntico tacto y casi de igual brillo. Desde el fondo del mar a la superficie de la tierra una madreperla puede ser el complemento perfecto de ese marfil, que se forja en la sabana y que me lleva a soñar con ella.
Este año, no habrá sueños ni abrazos. Este año recordaremos y que entre “el nácar y el marfil, caminan mis sueños todos”
AmpaCar. Mayo 2011-05-09
Carpe diem

