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lunes, 9 de mayo de 2011

La cajita del recuerdo

















“Entre el nácar y el marfil, caminan mis sueños todos”
            Pasión de selva. Tocarlo,  es sentir el poder que tiene  y  se le otorga. Recorre las rutas por donde un día me sentí atrapada nada más pisar su tierra. Era de noche y su frío me  traspasó con ese calor que aún tengo y me  hace vibrar.
            En el silencio de la noche, sus pisadas armónicas  siempre,  discurren lentamente si nada  las sobresalta. Son los reyes  de su selva y saben que nadie  les disputará su sitio. Lucen sus defensas y ni se imaginan que  cuanto más  grandes más peligro deben temer. Son envidiadas por  artistas  desde que  el hombre descubrió su belleza. Han sido y son transformados en objetos  de lujo y capricho. El marfil  ese tacto   frio y exquisito que me lleva a soñar con esas sabanas para admirarlo allí, como dueños y señores.
            Binomio perfecto el nácar  y el marfil. Casi de  idéntico  tacto y  casi de igual  brillo. Desde el fondo  del  mar  a la superficie de la  tierra  una madreperla puede  ser  el complemento perfecto de ese marfil,  que se forja  en la  sabana y que me lleva  a soñar con ella.
            Este año, no habrá sueños ni  abrazos. Este año recordaremos y que entre  “el nácar y el marfil,  caminan mis sueños todos”

AmpaCar. Mayo 2011-05-09
Carpe diem