martes, 15 de junio de 2010

Entre renglones


Piezas de un mismo reloj.  Eso  somos. Metidos en  ese engranaje  que mide el tiempo sin poder atraparlo y  casi  sin poder tenerlo. Somos finitos  en una  máquina  infinita. Miramos  desde la azotea como  nos llega su luz incansable. Es como el  gran teatro del mundo que abre su telón y jamás lo cierra. Su obra no tiene  fin,  sus  actores  todos, sin aprendernos  el  papel y sin saber cuando tenemos las pausas  para tomar aire.
        Somos  piezas de un mismo  reloj,  hecho con paciencia  y minuciosidad. Ahí en el corazón  de  su caja,  nuestra ruedita se mueve lentamente con  cuidado,  temerosos  de  que nuestro paso  se  escape  del  engranaje  y  se nos  muera el tiempo.
         Con ese reloj ponemos  tiempo a la  vida,  queremos  sernos, queremos  completarnos, pintarnos, queremos  tener un  minuto de  ternura y  mirar  detrás de ese agujero calladamente.
        Somos  piezas de un  reloj interminable.

AmpaCar- Junio 2010

Carpe  diem

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