viernes, 19 de noviembre de 2010

Buscando tu seda

                    Se paseaba por  todo el mundo en barcos que llevaban  vida, problemas, ilusiones,  especulaciones, amor  y deseos de hacer negocios   y por qué no,  deseos  también  deseos  de  vivir  y desbordar pasión.
                Los días  se sucedían calmos y apacibles en la cubierta del “Karedenik”, ese barco turco que  tan habituado estaba a  esa  ruta. Los viajeros se iban conociendo  y cruzaban palabras  en los sitios de ocio. La vida  en el barco estaba condenada a entablar relaciones con los  demás. Un ambiente  cosmopolita y variopinto se respiraba en  esa  casa flotante. Caballeros………no,  mejor  señores, ninguno llevaba  caballo a  bordo,  se mostraban  elegantes  tal vez  deseando  desviar alguna mirada  provocativa  de alguna  dama  insinuante a la que pudieran invitar a  ocupar  un sitio en sus mesas, o, tener el privilegio de  recibir una nota para  tomar  una copa de champan  en la  cubierta decorada  toda en azul para sentirse más  en la mar.
                Esa cubierta se llenaba de  fragancias al caer el sol y los galanteos se hacían presentes. Era la vida que transcurría en  un  cascarón de nuez enorme que  flotaba despacio dejando una estela de espuma blanca. Todos y cada uno procuraban pasar el tiempo despreocupadamente, sabían que al final de ese viaje las horas serian  agotadoras intentando cerrar negocios y proyectos  que los habían llevado allí,  y a él también.
                               Durante el día su atención estaba concentrada en conseguir los mejores colores,  la  mejor calidad, las más exclusivas, las más delicadas y suaves, las más maravillosas que  cualquier mujer pudiera soñar y  desear. Las “sedas” eran su vidalas amaba y  se dedicaba a ellas con la mayor pasión de la que era  capaz. Aún esperaba  sorprenderse  un día inesperado con  esa seda que pudiera vestir a la mujer de sus sueños.
                Llegaba  la  noche y su mente se concentraba  en  buscar  y poder encontrar  esa ilusión con nombre  de mujer  que completara su vida. Se desconsolaba y deprimía porque  no llegaba  ese momento.
                Tenía su mesa reservada en el club  del hotel mientras  estaba allí. Una noche más se disponía a beber  su “malta añejo” con la mente perdida  en sus sedas. Paseó su mirada detenidamente y todo estaba como siempre. De pronto  una fragancia le llenó los sentidos y supo que se acercaba su sueño. No podía ser de otra manera.
                Ella  cruzó el salón con su andar elegante, sutil  como  el ave  que flota  en  su  vuelo. Se sentó son su soledad  en la mesa,  pero una nota con un jazmín acompañándola  cambiaron su vida. Se vio sentada frente a él y comenzó a soñar. Pero  no  era  un sueño, sentía el roce de sus dedos en sus manos y era como  si una  eternidad esperada  le hubiese llegado.
                Todo se sucedía rápidamente. Él tenía que  volver a embarcar  pero sabía que ambos se pertenecían. Cada viaje lo ataba más. Cada  viaje  era más feliz  y cada viaje la  vestía con  esa seda única, como única era ella.
                Pero el  destino quebró su vida, su negocio y sus viajes, sus ilusiones  y su amor. Ella en su soledad vivía aferrada a  su memoria y confiaba que algún día  sentiría de nuevo sus  brazos rodeándola. Él soñaba con esa ruta  de la  “seda” que había colmado su vida y habia llenado sus  sentidos   de ella. Tenía de nuevo que  sentir y renacer cada día  aunque fuera en la distancia para abarcarla por entero  y  respirarla,  pero……

Mientras llego  a ti
Siénteme en tu piel                                  
Cúbrete con sedas
Y piensa en mí

AmpaCar- noviembre 2010
Carpe dien

5 comentarios:

  1. Me lleva tu relato por su lucidez y sensualidad al que escribiera Alexandro Baricco con el mismo nombre " seda "

    Tienes el don de expresarte con belleza y yo agradezco poder leerte.

    Gracias.

    Esteban

    ResponderEliminar
  2. Quiero que sepas que siempre te leo aunque no ponga comentarios. Cualquiera se atreve con este nivelazo, jeje Un besoooo grande de color aceituna amiga.

    ResponderEliminar
  3. jajajaja lo sé preciosa. Yo no me muevo por los comentarios del blog y lo sabes y solo escribo cuando me sale. Cosas normalitas, pero quiero continuar este relato, o cuento o historia.
    Buenos dias preciosa. Besos
    Carpe dien

    ResponderEliminar
  4. Bellísimo tu texto y todo tu blog! Coincido con Esteban que tus palabras me recuerdan ese hermosísimo y sensual libro "Seda"...
    Un leguaje sutil y delicado que acaricia el alma.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. mi querida Olga, gracias por tus palabras y gracias por entrar a mi humilde blog. Son retazos de sensaciones sueltas y palabras que intentan ser pintadas . Besos Olga y gracias.
    Amparo
    Carpe dien

    ResponderEliminar