Se paseaba por todo el mundo en barcos que llevaban vida, problemas, ilusiones, especulaciones, amor y deseos de hacer negocios y por qué no, deseos también deseos de vivir y desbordar pasión.
Los días se sucedían calmos y apacibles en la cubierta del “Karedenik”, ese barco turco que tan habituado estaba a esa ruta. Los viajeros se iban conociendo y cruzaban palabras en los sitios de ocio. La vida en el barco estaba condenada a entablar relaciones con los demás. Un ambiente cosmopolita y variopinto se respiraba en esa casa flotante. Caballeros………no, mejor señores, ninguno llevaba caballo a bordo, se mostraban elegantes tal vez deseando desviar alguna mirada provocativa de alguna dama insinuante a la que pudieran invitar a ocupar un sitio en sus mesas, o, tener el privilegio de recibir una nota para tomar una copa de champan en la cubierta decorada toda en azul para sentirse más en la mar.
Esa cubierta se llenaba de fragancias al caer el sol y los galanteos se hacían presentes. Era la vida que transcurría en un cascarón de nuez enorme que flotaba despacio dejando una estela de espuma blanca. Todos y cada uno procuraban pasar el tiempo despreocupadamente, sabían que al final de ese viaje las horas serian agotadoras intentando cerrar negocios y proyectos que los habían llevado allí, y a él también.
Durante el día su atención estaba concentrada en conseguir los mejores colores, la mejor calidad, las más exclusivas, las más delicadas y suaves, las más maravillosas que cualquier mujer pudiera soñar y desear. Las “sedas” eran su vidalas amaba y se dedicaba a ellas con la mayor pasión de la que era capaz. Aún esperaba sorprenderse un día inesperado con esa seda que pudiera vestir a la mujer de sus sueños.
Llegaba la noche y su mente se concentraba en buscar y poder encontrar esa ilusión con nombre de mujer que completara su vida. Se desconsolaba y deprimía porque no llegaba ese momento.
Tenía su mesa reservada en el club del hotel mientras estaba allí. Una noche más se disponía a beber su “malta añejo” con la mente perdida en sus sedas. Paseó su mirada detenidamente y todo estaba como siempre. De pronto una fragancia le llenó los sentidos y supo que se acercaba su sueño. No podía ser de otra manera.
Ella cruzó el salón con su andar elegante, sutil como el ave que flota en su vuelo. Se sentó son su soledad en la mesa, pero una nota con un jazmín acompañándola cambiaron su vida. Se vio sentada frente a él y comenzó a soñar. Pero no era un sueño, sentía el roce de sus dedos en sus manos y era como si una eternidad esperada le hubiese llegado.
Todo se sucedía rápidamente. Él tenía que volver a embarcar pero sabía que ambos se pertenecían. Cada viaje lo ataba más. Cada viaje era más feliz y cada viaje la vestía con esa seda única, como única era ella.
Pero el destino quebró su vida, su negocio y sus viajes, sus ilusiones y su amor. Ella en su soledad vivía aferrada a su memoria y confiaba que algún día sentiría de nuevo sus brazos rodeándola. Él soñaba con esa ruta de la “seda” que había colmado su vida y habia llenado sus sentidos de ella. Tenía de nuevo que sentir y renacer cada día aunque fuera en la distancia para abarcarla por entero y respirarla, pero……
Mientras llego a ti
Siénteme en tu piel
Cúbrete con sedas
Y piensa en mí
AmpaCar- noviembre 2010
Carpe dien

Me lleva tu relato por su lucidez y sensualidad al que escribiera Alexandro Baricco con el mismo nombre " seda "
ResponderEliminarTienes el don de expresarte con belleza y yo agradezco poder leerte.
Gracias.
Esteban
Quiero que sepas que siempre te leo aunque no ponga comentarios. Cualquiera se atreve con este nivelazo, jeje Un besoooo grande de color aceituna amiga.
ResponderEliminarjajajaja lo sé preciosa. Yo no me muevo por los comentarios del blog y lo sabes y solo escribo cuando me sale. Cosas normalitas, pero quiero continuar este relato, o cuento o historia.
ResponderEliminarBuenos dias preciosa. Besos
Carpe dien
Bellísimo tu texto y todo tu blog! Coincido con Esteban que tus palabras me recuerdan ese hermosísimo y sensual libro "Seda"...
ResponderEliminarUn leguaje sutil y delicado que acaricia el alma.
Saludos.
mi querida Olga, gracias por tus palabras y gracias por entrar a mi humilde blog. Son retazos de sensaciones sueltas y palabras que intentan ser pintadas . Besos Olga y gracias.
ResponderEliminarAmparo
Carpe dien