domingo, 30 de mayo de 2010


He querido borrar de mi memoria tu olor, tu sabor, ( que ya no sé ni a qué olía), tu contorno y con él tu alma.

“ Se acaba el día y comienza el miedo. Ella que jamás había oído pronunciar su nombre, ya no lo deseaba. Siempre era llamada por “tú”. Despectivamente, con humillación. Ella ,que tenía un bonito nombre: Isabel, casi se le había olvidado .
La hora llegaba e Isabel, como siempre y como cada día, se disponía a meter en su nido de sábanas blancas su cuerpo cansado y débil. Un nido elegante, silencioso, pulcro y ordenado. Lo había cambiado radicalmente. Ya solo era de ella y todo rastro anterior había desaparecido. No quería conservar nada que le llevara a recordar esas noches que le habían hecho sufrir. Noches en las que temblaba hasta su alma.
Isabel temía a esa noche, sobre todo cuando la puerta se abría y entraba él, con ese olor nauseabundo no sólo de alcohol sino también a perfume barato de estancias pagadas donde daba rienda suelta a su depravación.
Ella , Isabel , ya no lo esperaba, no quería saber dónde pasaba sus días. Ya lo había hecho y no había cambiado nada.
Sufrió en soledad, ahora quienes la querían la entendían. Pero ya no importaba que dudaran de lo que siempre había manifestado en los círculos mas íntimos. El poderoso “puede” sin tener que demostrar . A ella tan solo le tocó “sufrir”.
Isabel miró su reloj. Se encaminó a su nido, no sin antes acompañarse de su perfume. Este no le abandonaría jamás. Era una ayuda para olvidar ese “olor” que tenía metido en sus entrañas. Apagó la luz, se acurrucó y dejó volar su imaginación. Seguía estando viva, y seguía siendo mujer.


( cuando una abre su puerta secreta , salen estas cosas que estaban escritas hace mucho tiempo).

AmpaCar- 
Carpe diem

No hay comentarios:

Publicar un comentario