Calor, mucho calor. Expectantes. Naturaleza frondosa y preciosa. Estamos en Angkor Wat. La ciudad de los templos de Sean Reap. Entrar en esa ciudad, significa entrar en las entrañas de un mundo mágico.
El esplendor lo llena todo. Se nota la gran pasión que pusieron los jemer para regalar a sus dioses lugares exclusivos y bellos. A pesar de la cantidad de personas que se reunen allí cada día, el silencio es grande, como grande es el lugar. Las cámaras trabajan a un ritmo descomunal. Miles y miles de fotografías cada día son tomadas allí. Los monjes budistas, se pasean en fila y en silencio, y con una mirada cabizbaja, pero no por estar intimidados, no , no,llevan sus teléfonos móviles que acaparan toda su atención. Pero ellos siguen poniendo esa nota de color en medio de esta ciudad mágica de Angkor Wat.
AmpaCar. Enero-2017
El esplendor lo llena todo. Se nota la gran pasión que pusieron los jemer para regalar a sus dioses lugares exclusivos y bellos. A pesar de la cantidad de personas que se reunen allí cada día, el silencio es grande, como grande es el lugar. Las cámaras trabajan a un ritmo descomunal. Miles y miles de fotografías cada día son tomadas allí. Los monjes budistas, se pasean en fila y en silencio, y con una mirada cabizbaja, pero no por estar intimidados, no , no,llevan sus teléfonos móviles que acaparan toda su atención. Pero ellos siguen poniendo esa nota de color en medio de esta ciudad mágica de Angkor Wat.
AmpaCar. Enero-2017


No hay comentarios:
Publicar un comentario