domingo, 13 de marzo de 2011

El temblor del mar


            El mar lloró  demasiado, se enfureció y se llenó de ira , soltó sus brazos y sacudió su gran  cola de espuma blanca .
            La paciencia  oriental una vez  mas se pone  de manifiesto. Parecen hechos de otra pasta. Sus manifestaciones externas  son a simple vista pausadas, como si nos les corriera sangre por las venas, pero me impresiona esta imagen de  resignación de esta mujer nipona , recostada en  esa simple silla. Las otras imágenes ya las habéis visto. 
            Demasiada catástofre,  demasiada pena, demasiada expresión de la  naturaleza,  demasiado todo. Ver esa avalancha de  agua llevándose  por  delante  todo lo que encuentra, es demasiado tremendo.  Me quedo sin palabras y y mi corazón y  yo callamos. Ahora no podemos decir  nada,  tan solo que  siento infinitamente  esas terribles consecuencias.
           Pero florecerán de nuevo los almendros, al mismo  tiempo que floreceran las sonrisas . 

AmpaCar-Marzo
Carpe diem



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