No era posible conciliar la tranquilidad que necesitaba para atender y planificar su vida, que ella sabía que le había dado un giro de ciento ochenta grados. Todo había cambiado para Keiko, sobre todo su pensamiento que la dominaba y acaparaba con una sola imagen: la de él.
Le iba embargando una tristeza inusual en ella. Habían pasado casi tres meses de su cena compartida en aquella noche inolvidable. Muchos días pasaba por el hotel en su coche a la hora en que él habituaba a salir de él, para verle, pero desde hacía veintitrés días contados no era así. Tampoco se atrevía a entrar.
Toda ella se consumía lentamente en sus recuerdos y su cuerpo en la distancia reaccionaba con esa inquietud de una enamorada. En su intimidad lo amaba y deseaba, lo hacía suyo una y otra vez y se llenaba de él. Vivir así era difícil para ella que era una mujer con tradiciones orientales en su sociedad, pero su formación había sido europea y en su fuero interno rechazaba esos comportamientos orientales que hacen de la mujer casi nada más que una muñeca de porcelana. Era difícil compaginar todas las situaciones, pero estaba decidida a hacerlo.
Ser “muñeca” entre sus brazos, sentirse protegida, deseada, acariciada y ser la mujer amada sin reservas, era lo que ella quería conseguir.
Tan grande era su deseo y curiosidad que se atrevió a reservar una mesa en su “hotel” para cenar. Cuando llegó el día estuvo toda la tarde inquieta. Con dos horas de anticipación salió de su empresa en dirección a su casa. Se tomaría ese tiempo para conseguir estar esplendorosa. Un baño relajante con esencias de aceite de almendras para suavizar aún más su piel de porcelana, que deseaba fuera acariciada. Cerró los ojos y dejó volar su imaginación.
Kimono o traje europeo? Le costó tomar la decisión pero quería ser la mujer oriental que él había conocido e invitó a cenar.
Se acercaba la hora y Keiko estaba perfecta. Su escote dejaba adivinar el cuerpo que su kimono de seda encerraba. Cualquiera podía imaginárselo. Su cuello de garza se rodeaba de unas perlas maravillosas. Se dio el toque final con su perfume y salió. Su fragancia iba posándose por donde pasaba. Las miradas eran inevitables. Su elegancia natural llamaba la atención y ella lo sabía.
No levantaba su vista del suelo. Subió despacio la escalinata del hotel, respiró profundamente y se encaminó al salón. Sus piernas empezaron a temblar, deseaba encontrarse con él.
El maîtres se le acercó y con una inclinación de cabeza como corresponde al saludo oriental, la acompañó a su mesa. Recorrió con su mirada todo el salón comedor, pero su mesa estaba vacía. No podía ser, pero sí……………No perdió la esperanza de verlo entrar pero sabía que no vendría.
El camarero se le acercó y le sirvió su agua mineral con gas y limón. Ensimismada en sus pensamientos no se dio cuenta que otro camarero depositaba delante de ella la bandeja con ostras y otra de plata con una flor de loto y una nota: “buenas noches y buen provecho querida”.
El camarero al ver su expresión dijo: señora, había dejado orden por si algún día venía a cenar en su ausencia.
El supo por una llamada telefónica que había llegado, que no se había perdido y que no había sido un sueño.
Con el deseo de volver a ella cuanto antes se imaginó que la tenía a su lado y que sus manos iban despojándola lentamente de su kimono que dejaba sus hombros al descubierto. Empezó a vivirla, a sentirla y a acariciarla.
Keiko mientras tanto, miraba la flor de loto que le había regalado y la cogió entre sus manos. En ese momento sintió que él donde quiera que estuviese había llegado a la gloria.
AmpaCar-Enero 2011-01-13
Carpe diem
Anparo wa kanari watashi ga nihongo de tekisuto o hon'yaku suru koto o kimeta kaite mimasen ka?
ResponderEliminarHaiyū ni naru ni wa, kono hōhō de wa naku, kankyaku o suteppu
Dōmo arigatō
Esuteban..
Amparo escribes muy bonito tanto que he decidido traducir tu texto en japones .
Paso de esa forma a ser actor en lugar de espectador
Muchas gracias
Esteban
gracias Esteban, pero eso es demasiado para una pequeña historia.
ResponderEliminarTe dejo una cancion maravillosa que acabo de colgar y me alegra que seas actor, eso si que es un honor para mi.
amparo
Carpe diem